JSN Pixel - шаблон joomla Создание сайтов

MÉXICO Y SU TRIUNFO (EN REALIDAD) MODERADO EN LIMA 2019

A la par de celebrar los buenos resultados obtenidos en Lima 2019 por la delegación mexicana, hace falta analizar a fondo este desempeño, que no necesariamente se trasladará a los Juegos Olímpicos de Tokio del próximo año, advierten en entrevista expertos consultados por El Financiero.

“No podemos esperar un milagro donde no existe certeza. No hemos mejorado a nivel de estructura deportiva y es importante decir que una administración que tiene seis meses no se puede colgar los éxitos deportivos de los atletas, que ganaron pese a todas las limitantes que tienen”, sostiene el periodista y experto en deporte olímpico de ESPN, Tlatoani Carrera.

Y es que hay disciplinas panamericanas en las que los mexicanos destacaron, pero que no forman parte del programa olímpico, como el taekwondo poomase, el raquetbol o la pelota vasca. Tan sólo estos tres deportes dieron al país 12 de sus 37 preseas en los Juegos Panamericanos que acaban de terminar, pero ninguno de ellos estará en Tokio 2020.

“Aunque se ganaron seis medallas en natación, la realidad es que esta disciplina a nivel continental estuvo bastante estancada. No se rompieron ni siquiera récords panamericanos, así que dudo que estas preseas se reflejen el próximo año”, observa.

Hubo otras disciplinas en las que sí se lograron resultados prometedores. Por ejemplo, si José Carlos Villarreal —que ganó oro en los mil 500 metros con tiempo de 3’ minutos, 39 segundos y 93 centésimas— hubiera competido en los Juegos Olímpicos de Río 2016, se hubiera llevado el oro, aunque todavía está casi seis segundos abajo del actual campeón mundial de la categoría, el keniano Elijah Manangoi.

Lo que pasó en Lima 2019 fue un resultado inesperado para la Conade —que pronosticó sólo 19 oros— y para el Comité Olímpico Mexicano (COM), por lo cual es necesario que, en aras de diseñar una mejor política deportiva a nivel nacional, ambas instituciones publiquen un análisis técnico para comprender mejor este desempeño, afirma Mario Ramírez Barajas, exasesor de la Conade y experto en administración del deporte.

“Ahí hay una falla grave de los metodólogos, que no pudieron ver venir el resultado. Es importante que la Conade explique a detalle la cantidad de apoyos que ha otorgado y con qué criterios. Porque en lo que tenemos que enfocarnos ahora es en los más de 180 competidores que quedaron entre el cuarto y el octavo lugar y diseñar para ellos un programa a largo plazo para Juegos Olímpicos”, dice.

Según Ramírez, el buen papel de México en la justa continental refleja tres cosas: que las Federaciones están haciendo bien su trabajo al margen del gobierno federal (muchas veces apoyadas por recursos de la IP), que los gobiernos estatales invierten mucho más en los atletas que la Conade y que la Olimpiada Nacional (ON) ha sido un éxito pese a los intentos que ha habido en su contra para desaparecerla.

Quien amagó abiertamente con eliminarla, añade el experto, fue Alfredo Castillo, director de la Conade entre 2015 y 2018, bajo el argumento de que no daba resultados, cuando en realidad se trata no sólo de una competencia deportiva entre todos los estados del país, sino de un movimiento social que involucra a millones de mexicanos, incluyendo a las familias de los deportistas.

“El factor clave del ascenso deportivo de México es la ON, que ha propiciado competencia y generado becas para jóvenes, así como ha estimulado la contratación de entrenadores y la coordinación con las Federaciones, que ahora trabajan más cerca de los estados que del gobierno federal. La ON es la gran base de los buenos resultados que ha dado el país desde Londres 2012; sería una barbaridad atentar contra ella”, señala.

Los analistas consultados sostienen que otro factor determinante que explica el éxito de la delegación nacional en Lima es el descenso de un país que históricamente ha dominado en Juegos Panamericanos: Cuba. Este año, la isla se quedó en el quinto lugar del medallero, algo que nunca antes había sucedido. De hecho, Cuba permaneció en el segundo lugar del medallero durante cinco ediciones, desde Mar del Plata 1995 hasta Guadalajara 2011. En La Habana 1991, bajo el régimen castrista y los estímulos a los deportistas que provenían de la URSS o Rusia, llegó a la cima del medallero con 265 preseas (140 de oro); ahora, en Lima 2019, acabó en el quinto lugar, con sólo 98 (33 de oro).

“El monstruo deportivo cubano murió y muchos países ahora comen de sus restos, de todo lo que ha dejado de ganar”, asegura Carrera.

FUENTE

Go to top