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¿QUÉ ES EL ÁCIDO LÁCTICO? PUEDE LLEGAR A SER TU PEOR PESADILLA

No es sencillo explicarlo, pero básicamente, cuando en nuestros cuerpos se acumula mucho ácido láctico, nos falta energía y no somos capaces de contraer los músculos. ¿Es para tanto? Sí, el ácido láctico puede llevar al atleta a tener que poner punto y final al entrenamiento antes de tiempo. Puede llegar a convertirse en una auténtica pesadilla para el deportista, también para el runner, aunque aparecerá sobre todo si lo que se están haciendo son series de velocidad.

¿Qué es el ácido láctico o lactato?

También conocido como lactato, el ácido láctico es un compuesto químico que es muy importante para el metabolismo anaeróbico. Aunque se ha solido decir que es lo que provocaba las agujetas, se ha demostrado que esto es falso. Eso sí, el ácido láctico lo que sí hace es poner límites a nuestro rendimiento.

Cuando no hay oxígeno en ejercicios de muchísima intensidad (series de velocidad con un 400 como mayor exponente o pesas), el organismo emplea la glucosa a modo de gasolina para poder funcionar. La glucosa se va degradando y acaba convirtiéndose en ácido láctico. Llega un momento en el que el cuerpo es incapaz de reutilizarlo y… ¡Llega la pesadilla! El ácido láctico hace de las suyas si la intensidad es alta. La fatiga hace acto de presencia causando estragos en el atleta. Los músculos se quedan sin energía y las fibras musculares no pueden realizar correctamente la contracción.

¿Cómo entrenar para no llegar al umbral de lactato?

Cada deportista es un mundo. El umbral de lactato varía según la persona. Pero ¿lo puedo entrenar? La respuesta es sí. Se puede retrasar el momento en el que el lactato empiece a acumularse y así hacer que la fatiga llegue también más tarde. De esta manera, el atleta aguantará más tiempo haciendo series de elevada intensidad; podrá hacer más o incluso podrá hacerlas más rápido.

Pero ¿cómo lo puedo entrenar? Con series cortas a altas velocidades en las que el descanso entre serie y serie sea alto, por poner un ejemplo. Si acostumbramos a que el cuerpo entrene con altos umbrales de ácido lácticoo lactato, poco a poco iremos consiguiendo que el cuerpo se adapte y se acostumbre a esos niveles. Aunque, eso sí, hay que recordar que hasta el mismísimo Usain Bolt seguía vomitando en sus entrenamientos de alta intensidad. Y esto era consecuencia del ácido láctico, por lo que este siempre estará ahí. Podemos acostumbrar al cuerpo, podemos ir más rápido, aguantar más… Pero no dejaremos de producir ácido láctico. Y sus efectos se notan.

Los efectos del ácido láctico

El atleta puede llegar a tener una sensación de ardor muscular, calambres, mareos, náuseas… e incluso puede llegar a ocurrir que no sepa ni dónde se encuentra entre serie y serie. Salvo que tengas la supervisión de un profesional que sabe lo que hace y que te recomiende seguir con tu entrenamiento, si te ocurre esto, mejor déjalo. Mañana será otro día, como se suele decir, y podrás volver a entrenar.

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